Historia del Yorkshire Terrier
Actualmente, los Yorkshire Terrier son considerados como una raza para el juego y la
distracción.
El objetivo principal del nacimiento del Yorkshire fue el de controlar las alimañas en las
zonas de reciente industrialización del norte de Inglaterra a principios y mediados del
siglo XIX. En esa época, muchas personas de las zonas rurales se desplazaban hacia las
zonas industrializadas, hacia las ciudades y hacia las comunidades mineras a medida
que Inglaterra pasaba de ser una sociedad de pastoreo a una sociedad industrializada.
Esta afluencia de personas iba acompañada de una población de ratas en aumento en
los lugares de trabajo y en las casas. Por eso, el objetivo de los adiestradores de
aquella época estaba centrado en desarrollar las siguientes habilidades en los perros:
tenacidad, instinto de caza y la independencia de los terriers clásicos pero de un
tamaño que los hiciera ideales para los espacios reducidos, donde se suelen encontrar
las alimañas.
Originariamente los terriers fueron criados en las islas Británicas durante la Edad
Media para cazar roedores y alimañas como por ejemplo conejos, ratas, zorros, nutrias
y tejones. Estos perros tenían que cazar sobre y bajo la tierra, de donde podemos
reconocer el origen del nombre (terrier), que deriva de la palabra latina “terra”, que
significa tierra.
Los Yorkshire eran inteligentes, fáciles de adiestrar y lo suficientemente
independientes como para trabajar lejos de sus amos.
El Yorkshire Terrier no fue conocido como tal hasta el año 1880 aproximadamente.
Fue introducido en la exposición de Leeds (Inglaterra) en el año 1961 pero no fue hasta
el año 1881 cuando se introdujo en EEUU, donde poco a poco fue ganando
popularidad.